Tenía esa inteligencia capaz de hacerle temblar.
Esa frialdad que provocaba lo contrario en su fuego.
No lo sofocaba, no. Lo encendía más.
Una de las cosas que más le asombraba era su capacidad para los idiomas.
El nunca había tenido la oportunidad de estudiar tanto.
Siempre atendiendo otras prioridades, renunció a muchos deseos.
Ella por el contrario seguía avanzando, escalando puestos.
Sabía, no una, si no varias lenguas.
A veces, el se sentía pequeñito y no sabía cómo aquella mujer tan mundana y diferente en vivencias podía prestarle atención.
Pero se quería demasiado para no entender que los seres humanos son más que conocimientos.
Ella a su vez nunca quiso parecer superior. Sabía perfectamente que no lo era.
También sabía lo mucho que a él le gustaría dominar algún idioma.
Por eso le comenzó a mandar canciones en inglés.
De cada canción, él, buscaba la letra.
Luego la traducía, y más tarde la escuchaba.
Así ella, sin saberlo, se convirtió en su profesora de inglés.
LS ⛯

No hay comentarios:
Publicar un comentario