martes

Isla


Llegó a la isla a la caída de la tarde, con esa letra tatuada en el pecho
desde hacía mucho tiempo:
" Yo quise subir al cielo para ver,
y bajar hasta el infierno para comprender"
El bullicio, a veces, la distraía de su camino de Hoz.
Vio caras conocidas algunas de oídas.También él estaba, vestido de camuflaje, sentado en uno de esos bancos desde donde se divisa todo.
Su fantasma dibujaba corazones en la arena.
Ella se acopló bien el gorro y se cubrió con la bufanda. De repente, hacía frío.
Se dirigió hacía el hotel , junto a la bahía. Era pintoresco,colorido y cálido.
En el porche, un grupo de personas reían y tomaban limonada. Sobre la mesa, periódicos, revistas, libros de toda clase, haikus, crucigramas, sopas de letras y un sinfín de lápices de colores.
Subió a la habitación y todo se quedó en silencio.
¿Dónde estaba?
La noche comenzó a cubrirla con su manto azabache.
Apenas en un parpadeo vio un resplandor intermitente y pudo divisar los perfiles anaranjados,ocres y rojizos que despuntaban junto a los acantilados.
Y así con esa luz del faro oscilando ante sus ojos, supo que tras su partida, habría un regreso.


LS 




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