Comenzó a escribir. No había nada que la consolara más que ese papel en blanco frente a sus ojos esperando a que se derramara cómo un torrente sobre el.
Al fin y al cabo ¿No es eso el amor?
Pero no salían las palabras de ninguna manera.
Y las que salían se emborronaban de rabia. Porque tampoco salían las lágrimas.
A todos nos quedan siempre cosas por vivir.
-Me iré sin haberte vivido - pensó
(También a todos nos queda una carta por escribir)
LS ⛯

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